Cómo vine a dar acá?... todavía estoy por saberlo, pero la verdad que es una gran sorpresa y una ¡inmensa alegría!; no pongo emoción porque van a pensar que estoy hecho un viejo reblandecido y no andarán esos pensamientos muy lejanos a la verdad.
¡Qué increíble encontrarme con un blog del glorioso PANTERAS!, ¡cuántos recuerdos!.
En realidad no sé cuántos, pero son muchos, fragmentados unos, distorsionados, seguramente muchos otros, por ejemplo: recuerdo -en este momento- que fui uno de los mejores “primera base” (después del prócer Sergio Varela Ramos, por supuesto) que pisó los diamantes rioplatenses, pero claro, uno recuerda las cosas como quisiera que hayan sido y no como fueron en realidad…
Cómo me gustaría recordar, de verdad, aquellas tardes que, como escribiera el maestro Borges fueron “sin duda inolvidables y ya olvidadas”…
Pero debo ser sincero: cuando vi el blog y la foto de Alvarito, lo primero que me vino a la memoria fue la noche que matamos a uno de los “pichones” en la fuente del obelisco a la salida de la despedida del “cabeza” en la parrillada Tahití (¿no?), tampoco recuerdo si fue a él o a Duilio, pero ¡qué susto!, el cagazo que nos pegamos no está escrito, bueno, ahora sí…
Recuerdo un viaje como copiloto en la “izetta” del “Cacho” Artigas, en que yo era el encargado de acelerar tirando de un cable…
La hepatitis del entrañable “Cuchi” y la 0 falta que tuve o cuando salimos en el auto del padre con un parlante haciendo propaganda de Pacheco (¡qué vergüenza!).
Recuerdo al “Tito” Billiris y al Claudio (los galanes del cuadro), ¿cuántos años tenía yo?, 15 o 16 y pensaba: …cuando crezca voy a ser alto como ellos… porque rubio, ni ahí (como se estila decir ahora).
A Oscar -mi hermano durante tantos años- y la peluquería de Caraguatay y Cufré donde nos hacíamos el torniquete para que el pelo nos quedara lacio, en esa época uno renegaba de su pelo crespo que ahora brilla por su ausencia o por sus canas.
Al Osvaldo Melesi, a pesar de ser “el negro”, yo era el eterno blanco de sus puteadas y recuerdo, también, que en su casa escuché por primera vez el disco “Días y Flores” de un, para mí desconocido hasta entonces, Silvio Rodríguez.
Como decía el propio Silvio en otra canción que no estaba en ese disco: “qué manera tan curiosa de recordar tiene uno”
En fin, de béisbol nada o casi nada, podría haber intentado escribir sobre mis 10 mejores -como en los programas deportivos- pero no recuerdo 10, o, lo que es peor, no recuerdo “mejores”.
Que no haya nombrado a muchos no quiere decir que no los recuerde a todos, pero tampoco quiero morir -ni matarlos- con una sobredosis de recuerdos.
Luis Yozzi “luisito”, era mi vecino y el “Quique” Calderón y Omar Pereira vivían frente a casa, en Joaquín Requena; ellos, como yo, como muchos y como PANTERAS, nacieron en Jacinto Vera: “¡qué barrio Jacinto Vera!”.
UN GRAN ABRAZO