Escuela de béisbol infantil Caribe: un proyecto que busca impulsar este
deporte en Uruguay
Randy Navas fundó la escuela con el objetivo de enseñar, integrar y
crear valores
Por Leonardo Pérez Piña -25 de
marzo de 2026
Escuela de béisbol infantil Caribe de Montevideo
Randy Navas, un venezolano con diez años de residencia en Uruguay, ha
dedicado su vida al béisbol desde los seis años. El caraqueño salió de su país
con la visión de crecer en este deporte y, en la búsqueda de oportunidades y
por razones de fuerza mayor, terminó radicado en Uruguay, donde ha podido
construir su familia.
Sin embargo, a pesar de que aquí no existe una tradición beisbolera como
en su país de origen, su pasión y su visión no se detuvieron y en 2025 fundó la
Escuela de Béisbol Caribe, un proyecto que busca fomentar esta disciplina
primero en Montevideo y luego en todo el país, al mismo tiempo que apunta a
formar “buenos ciudadanos” y apoyar a las familias.
Es importante aclarar que existe una distinción entre escuela y academia
de béisbol. Navas explica que una “academia recibe o busca niños que ya tengan
condiciones, que ya tengan un conocimiento previo del béisbol y tengan una
proyección”, mientras que la escuela se trata de enseñar desde las bases: “es
iniciar desde cualquier edad y desde cualquier condición tanto física como
mental”.
Randy Navas, fundador y entrenador de la escuela
Precisamente esta modalidad es la que desarrolla en Uruguay, porque
entiende que es “lo ideal” para el país. Esta filosofía inclusiva ha permitido
trabajar con niños con diversas condiciones médicas, como el trastorno del
espectro autista (TEA), “brindándoles un espacio para socializar y divertirse”.
Inicios y crecimiento
La Escuela Caribe fue fundada el 15 de febrero de 2025, con una primera
práctica abierta que convocó a unos 20 niños y sus familias. Desde el primer
día, la participación familiar ha sido un “pilar fundamental”, como lo
demuestra su eslogan: “el béisbol es familia”. Navas relata que la idea surgió
de la necesidad de ofrecer un espacio para los niños migrantes que llegaban a
Uruguay y no encontraban dónde practicar béisbol infantil.
«Había una necesidad, porque al haber tantos niños que venían de
Venezuela, Perú, Chile, Colombia, Cuba, República Dominicana, Estados Unidos o
de Japón, no encontraban un lugar para jugar este deporte en Uruguay; por eso
nace la escuela de béisbol infantil”, contó el entrevistado a Diario La R.
Actualmente, la escuela cuenta con 38 niños inscritos, muchos de ellos
se mantienen desde el primer día, en edades que van desde los 4 a 17 años,
divididos en cuatro categorías según su edad y habilidad. “Son niños de todos
los países: Uruguay, Venezuela, Cuba, Japón, Corea, de Estados Unidos”.
Las prácticas se realizan en el Parque Rivera los martes y jueves, con
un enfoque más personalizado, y los sábados con actividades grupales. La
financiación se realiza a través del aporte de los padres, lo que les ha
permitido adquirir los implementos necesarios. Comenzaron con seis pelotas y
actualmente tienen casi 50.
Esa constancia les permitió comprar una máquina de bateo, mallas de
bateo, varios bates que pertenecen a la escuela, bases, guantes y cascos. Navas
detalla que muchos implementos los ha importado junto con su esposa y con la
ayuda de Abnel Quintero, quien está vinculado al proyecto desde sus inicios.
También han conseguido tres equipos de catcher, que son los más costosos y
voluminosos de transportar.
Al inicio, la escuela contaba con un bate negro, seis pelotas y una
malla que Navas tenía de su época en el softball. Destaca que cualquier niño
puede asistir con ropa deportiva y encontrará un guante, un bate y una pelota
para jugar, ya que no obligan a los padres a comprar estos artículos.
Los entrenamientos se realizan en el Parque Rivera
Por otro lado, mencionó que el “wiffleball”, una variante del béisbol
diseñada para espacios reducidos, utilizando una pelota de plástico perforada y
ligera y un bate hueco, ha sido una herramienta muy importante en el
crecimiento de la escuela, ya que esta modalidad reduce considerablemente el
riesgo de lesiones o golpes para quienes no conocen el deporte.
“Lo utilizamos para iniciar a los chicos que llegan a la escuela,
permitiéndoles tomar seguridad y comprender el deporte en un terreno más
pequeño. Una vez que los niños se sienten más seguros y expresan el deseo de
usar guantes y lanzar la pelota, pasan a un nivel superior”. Además, realizaron
torneos de wiffleball y durante una semana de primavera, “con la participación
de niños uruguayos, estadounidenses, japoneses, venezolanos y cubanos, hicieron
juegos y un torneo de wiffleball para que se integraran y entendieran el
deporte”.
Desafíos y visión a futuro
Uno de los principales desafíos que enfrenta la Escuela Caribe es la
falta de infraestructura adecuada. Navas lamenta la escasez de espacios para
practicar béisbol en Montevideo y la dificultad de entrenar durante los meses
de lluvia.
«Nosotros necesitamos esa ayuda de la parte estatal, de poder habilitar
lugares y espacios cómodos para niños, porque a diferencia del softball donde
participan personas adultas, estos chicos son niños». Continuó: “En ese sentido
debemos abarcar muchas más cosas, estamos hablando de un campo de entrenamiento
con baños cerca, donde el niño pueda entrar cómodamente y no encontrarse con
otro adulto adentro, son pequeñas cosas que marcan la diferencia”.
También hizo referencia al clima: “Aquí tenemos cuatro o cinco meses de
lluvia y no tenemos un espacio donde podamos seguir los entrenamientos y la
planificación. Por ejemplo, a fin de año, en diciembre no podemos ir a competir
si durante los cuatro meses previos no pudimos entrenar”, puntualizó.
A pesar de estos obstáculos, Navas tiene una visión clara para el futuro
del béisbol en Uruguay. Su objetivo es expandir el deporte a través de las
escuelas, llegando a más niños y fomentando su interés por el béisbol.
«Necesitamos tocar las escuelas. Necesitamos ayuda para poder ingresar a
las escuelas públicas con un plan extracurricular y ofrecer charlas a los
chicos y también llevar exhibiciones, que es lo que más le gusta a los niños».
Asimismo, aspira a que Uruguay pueda albergar competencias internacionales y a
desarrollar el béisbol femenino.
El béisbol como herramienta de vida
Más allá de la competencia, Navas enfatiza los valores que el béisbol
inculca en los niños. «El béisbol tiene una tasa de fallar más alta que la de
acertar; hay muchas más probabilidad de poncharte que dar un home run». Esta
realidad del juego enseña a afrontar la frustración, perseverar y mantener una
actitud positiva ante los desafíos. «Después del error o después del ponche ya
no podemos hacer nada más que afrontar con una mejor actitud la próxima
oportunidad».
Actualmente tiene más de 30 niños de varios países
La Escuela Caribe es un testimonio del poder del deporte para
transformar vidas y construir comunidad. Con el compromiso de Randy Navas y el
apoyo de las familias, el béisbol comienza a echar raíces en Uruguay,
ofreciendo a los niños una oportunidad para crecer, aprender y soñar.
Finalmente, el entrenador menciona que la escuela tiene planes de
representar a Uruguay en competiciones internacionales, con miras cercanas a
Argentina, por lo que están buscando financiamiento y patrocinadores. “Para
conocer más de la escuela pueden buscarnos en Instagram: @beisbolcaribe.uy”.




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